El Senado de México aprobó la Miscelánea Fiscal 2026, que incluye la implementación de un impuesto del 8% a videojuegos catalogados como violentos, a partir del 1 de enero de 2026. Esta medida forma parte del paquete económico aprobado sin modificaciones y busca equiparar esta industria con otros productos gravados como bebidas azucaradas, tabaco y apuestas.
El cobro aplicará no solo a juegos físicos o digitales, sino también a plataformas de distribución en línea y servicios de suscripción como Xbox Game Pass, PlayStation Plus y Nintendo Switch Online, en caso de que contengan títulos considerados violentos. La reforma asciende al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y genera debate entre la comunidad gamer, desarrolladores y la sociedad, ya que aún no existen criterios oficiales definidos para clasificar qué se considera contenido “violento”.
Senadores oficialistas defienden el impuesto como una política de salud pública y responsabilidad fiscal para reducir la exposición de niñas, niños y adolescentes a estos juegos, mientras que la oposición y expertos señalan la falta de respaldo científico y argumentan que puede afectar negativamente a una industria que aporta miles de empleos y genera ingresos millonarios. Además, preocupa la estigmatización del gaming y el posible encarecimiento de los videojuegos para usuarios mexicanos.
El impuesto se suma a otros aumentos previstos para 2026, como alzas en tarifas migratorias, entrada a museos, zonas arqueológicas y mayores facultades para el SAT. La ley espera ser publicada próximamente en el Diario Oficial de la Federación para su entrada en vigor oficial.






