Tomarse vacaciones no debe considerarse un premio, sino una necesidad para proteger la salud mental y evitar que el estrés laboral se convierta en agotamiento crónico.
Isabela Ferraz Fiore, maestra en Psicología Organizacional por CETYS Universidad, recomendó descansar al menos dos veces al año, con periodos separados por cuatro o seis meses.
Aunque no existe una fórmula que funcione para todas las personas, la especialista considera que cada descanso debería durar entre siete y 14 días. Los primeros días suelen utilizarse para desconectarse del ritmo laboral, por lo que la calidad del descanso es tan importante como su duración.
Entre las señales que indican la necesidad de hacer una pausa se encuentran el cansancio constante, cambios de humor, falta de motivación, menor rendimiento, errores frecuentes y problemas para dormir.
Desconectarse también significa dejar de responder mensajes, llamadas o correos laborales. Un estudio de la plataforma Buk reveló que 63% de los trabajadores mexicanos continúa realizando actividades de trabajo durante sus vacaciones y logra, en promedio, solo cuatro días de desconexión total al año.
La Organización Mundial de la Salud define el burnout como un fenómeno ocupacional derivado del estrés laboral crónico que no ha sido gestionado adecuadamente.







