La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el retiro o cancelación de visas estadounidenses a funcionarios mexicanos es un asunto que corresponde atender a cada persona y no al Gobierno federal.
“Es un asunto personal de cada quien”, respondió durante su conferencia matutina en Palacio Nacional.
La mandataria explicó que las decisiones migratorias tomadas por Estados Unidos no modifican la actuación de las autoridades mexicanas frente a posibles casos de corrupción o delincuencia organizada.
Sheinbaum sostuvo que cualquier acusación contra servidores públicos debe estar acompañada de pruebas suficientes y ser procesada conforme al sistema penal acusatorio nacional.
“Cuando hay pruebas, se procede, así de claro y transparente”, afirmó.
También aseguró que su administración ha actuado contra presidentes municipales y otros funcionarios de diferentes partidos cuando las investigaciones acreditan posibles vínculos con grupos criminales.
Las declaraciones surgieron ante los reportes sobre el presunto retiro de visas a políticos mexicanos, entre ellos los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal. Ambos han rechazado tener nexos con la delincuencia organizada, mientras la Cancillería mexicana ha señalado que no recibió una notificación oficial de Estados Unidos sobre esos casos.






