La implementación del pago electrónico en la Línea 16 del transporte urbano de Hermosillo ha comenzado a transformar la forma en que los usuarios se trasladan por la ciudad, aunque no sin generar posturas encontradas.
Mientras algunos pasajeros destacan los beneficios de modernizar el sistema y mejorar la seguridad al evitar el manejo de efectivo, otros señalan que la transición representa un reto, especialmente para adultos mayores y personas que no utilizan herramientas digitales de manera frecuente.
Usuarios entre la modernización y la dificultad
Para algunos, como Carlos Cons, el uso de tarjeta representa una evolución necesaria: “Se me hace una buena forma de actualizarnos y de adentrarnos a lo digital… es fiable y seguro”.
Sin embargo, no todos comparten esta visión. Usuarios como Jaime Gutiérrez prefieren el efectivo por su flexibilidad, mientras que personas mayores, como Rosario, de 89 años, advierten que el sistema no considera las limitaciones de ciertos sectores.
“Estoy en contra… los jóvenes saben manejar estas cosas, pero nosotros no siempre podemos ir a recargar”, expresó.
Menos pérdidas, pero con retos
Desde el sector transporte, se ha señalado que el cambio responde también a una necesidad económica. De acuerdo con Alfonso López Villa, el cobro en efectivo generaba pérdidas de entre 10 y 15 millones de pesos mensuales.
Aunque el pago electrónico busca reducir este problema, aún existen desafíos como la falta de puntos de recarga y la adaptación de usuarios ocasionales o foráneos.
La transición, aseguran, será gradual, pero marcará un cambio importante en la movilidad urbana de la ciudad.






