El Seminario Diocesano de Tijuana invita a los fieles a buscar serenidad, diálogo y reconciliación en las festividades guadalupanas del 12 de diciembre, recordando el mensaje de unidad en tiempos de tensiones sociales del siglo XVI. Padre Jorge Antonio Aguayo Carmona destaca la devoción como gesto de consuelo divino, con Juan Diego como intermediario indígena que simboliza protección y esperanza.
La celebración refleja gratitud por la “predilección especial” de México hacia la Virgen, fomentando compromiso espiritual, unidad familiar y respeto comunitario ante desafíos actuales.
Peregrinaciones como la de comerciantes tijuanenses al Santuario refuerzan esta tradición viva.






